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- 8 sept 2016
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Desde lo alto puede verse todo. Los rayos del sol rompen en las nubes y la brisa suave pero persistente te despeina una y otra vez solamente para recordarte cuán libre te podés sentir. La vista hacia abajo (aunque peligrosa) es increíble, pequeños e infinitos puntos. A la distancia, todo es pequeño e infinito y uno se despoja poco a poco de esos egos absurdos que carga. Pasamos a comprender que no somos los únicos en este todo y definitiva e irremediablemente no estamos solos. No hay un mejor lugar en el que estar que ese, no hay una mejor ocasión ni una mejor compañía. Es ahí cuando me toma de la mano (fuerte como suele hacerlo) y lo miro a los ojos respondiendo con una sonrisa. Luego de ese beso ansiado en la frente, esos que son suaves y delicados, me pregunta si estoy lista...
Solo si vos lo estás.


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